Los operadores quieren su trozo de pastel: La plataforma de aplicaciones móviles BlueVia

Tras unos meses desarrollando en un nuevo proyecto sobre plataformas móviles que trata de introducirse en el mercado de las apps, decidí investigar por mi cuenta hasta donde se extendía el servicio ofrecido por el mismo. Tras unos días documentándome, puedo hacer un resumen de BlueVia, la nueva plataforma de aplicaciones móviles de Telefónica.

Pues resulta que mi trabajo en esta nueva aventura es el de monitorizar y testear la funcionalidad de las apis que provee BlueVia, la gran e innovadora apuesta del gigante Telefónica  y que no es más que una comunidad de desarrolladores, la primera plataforma en la que estos participan en los ingresos generados por las transacciones API y operará en todas las regiones en las que esté presente Telefónica.

BlueVia

Se trata de una plataforma de APIs alojadas en la nube, basadas en estándares web abiertos (Oauth, REST) y que se podrán utilizar para ampliar las funcionalidades de las aplicaciones.

Con BlueVia, Telefónica se convierte en el primer operador del mundo en ofrecer a los desarrolladores entre un 10% y un 50% de los ingresos generados por las transacciones API; además, éstos conservan un 70% de todos los ingresos por la venta de aplicaciones y suscripciones. Y todo ello con una nula fricción, poniendo de relieve uno de los principios básicos de BlueVia, que consiste en compartir una parte del valor que se cree.

‘BlueVia es una comunidad verdaderamente abierta y colaborativa que los desarrolladores están ayudando a crear. El objetivo de BlueVia es reunir el pool de talento creativo que existe actualmente en la comunidad de desarrolladores y proporcionarles las herramientas, infraestructura y plataforma -incluido el acceso a los APIs-, así como ideas y datos, para ayudarles a identificar y satisfacer la demanda del mercado. Por primera vez, los desarrolladores serán capaces de comercializar sus aplicaciones en países de todo el mundo y recibir una parte de los ingresos que genere el tráfico creado por ellos a través de sus innovadoras y creativas aplicaciones’, explicó Vivek Dev, Director de Nuevos Servicios Globales de Telefónica.

La idea fundamental de este proyecto es bien sencilla y simple: ganarse a los desarrolladores, y no sólo por la competencia existente de markets para apps, sino además por la opinión que se tiene dentro de la comunidad de desarrolladores sobre esta compañía, que tras un estudio realizado por la propia Telefónica para conocer a lo que se enfrenta, no es muy alentadora.

No hay que olvidar que estos,  los programadores, han pasado en apenas tres años de ser un grupo de frikis marginados a suponer la clave del éxito (o el fracaso) de Apple, Google, Nokia, Microsoft y compañía.

Keynote BlueVia

Y es que la historia está ahí, todo comenzó allá por 2007 cuando Apple lanzó una bomba llamada Iphone, luego en 2008 otra llamada App Store. Esto lo cambió todo, nació la ‘app economía’. Luego vino Android, los tablets, Windows Phone 7, los incendios de Nokia…

Ni que decir tiene que las apps se han convertido en un mercado que según datos mueve más de 15 mil millones de dólares al año,  cantidad de la cual los operadores no han sido capaces de ver ni un céntimo. Cuando tenían la sartén por el mango, marginaron a los desarrolladores. Hoy son su única vía para no convertirse en tuberías estúpidas.

Hemos dado la vuelta al modelo. El desarrollador es ahora el pegamento entre la marca y el cliente y le pagaremos por utilizar nuestras APIs“, dice Jose Vallés, líder del proyecto. Esto es, en esencia, BlueVia.

Esta es la teoría del valiente movimiento por parte de Telefónica, ahora falta la práctica. Veamos primero lo bueno.

  • Una oportunidad adicional para vivir de las apps. Lo de que los desarrolladores se forran en el App Store ya sabemos que es un mito. Sí, hay algunos, pero no es lo normal. Las APIs de BlueVia y de cualquier otra empresa aumentan las posibilidades de conseguir ingresos. No son sustitutivas sino complementarias. A más capas, como una cebolla, más posibilidades de cobrar.
  • No todo van a ser aplicaciones en el móvil. Quizás estemos obsesionados con las apps en los smartphones, pero lo bueno de estas  APIs es que van más allá: PC, portátil, tablet, TV o cualquier aparato conectado a la Red. “Con HTML5 la barrera entre web fija y móvil se difuminará“, asegura Vallés. Cierto.
  • 200 millones de clientes son muchos. Si yo fuera desarrollador no haría ascos a llegar a 80 millones de personas a los que llega hoy Bluevia y a 200 millones a finales de año. De acuerdo, para eso hay que vender las apps en la tienda de Movistar, pero no hay exclusividad. Vender en el mStore no implica dejar de vender en el Windows Marketplace o en el App Store.

¿Son razones suficientes para empezar a experimentar con BlueVia?. Veamos ahora los siguientes problemas:

  • Faltan APIs. Las que hay ahora simplemente no son suficientes. Irán sacando más APIs a lo largo del año, pero la propuesta de valor, de momento, es limitada.
  • BlueVia no es para todos. La utilidad de BlueVia apunta a la larga cola, a aplicaciones no masivas, a mercados en vías de desarrollo donde la penetración de la banda ancha móvil es reducida. Con tiempo y recursos limitados, creo que la gran mayoría de desarrolladores preferirá centrarse en el modelo ‘tradicional’ de descarga, compra interna de productos virtuales y publicidad.
  • Open Movilforum, BlueVia, WAC… Open MovilForum tenía muy buena reputación entre los  programadores. Telefónica se lo cargó para integrarlo con BlueVia. Y ahora la iniciativa global de la WAC solapa en muchos puntos con BlueVia. Demasiados bandazos: si ellos no saben todavía cómo integrarán una y otra, que no nos pregunten al resto.
  • “¿Yo?, ¿trabajar con una telco?”. Después del desprecio de años, el principal problema de Telefónica con los programadores es de posicionamiento. Da igual las ventajas que pueda aportar BlueVia, muchos harán oídos sordos.

Conclusión: BlueVia es un movimiento interesante pero arriesgado y podría quedar en solo una iniciativa.Aún así, no olvidemos el tamaño de Telefónica, y lo que hoy puede medio convencer a varios cientos de programadores en el mundo que creen cientos de apps y estas se comercialicen, se puede convertir a medio plazo en todo un logro. Ha llegado el momento en que Telefónica apuesta por los desarrolladores…actuarán de la misma forma los desarrolladores…?

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